Profeco descarta multas por venta de tortillas en hieleras

La dependencia pide cumplir normas de higiene y señala riesgos de restringir la venta en tienditas y reparto a domicilio.

La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) aclaró que no existe una sanción específica por vender tortillas en hieleras, aunque recordó que los alimentos deben conservarse de manera higiénica y que las autoridades sanitarias pueden intervenir si hay riesgo para la salud.

La aclaración surge tras versiones y propuestas que sugerían imponer medidas más estrictas sobre la venta ambulante o en pequeños comercios. Cámaras del sector y organizaciones de abasto han advertido que limitar la venta de tortillas en tiendas de abarrotes o mediante reparto a domicilio podría tener efectos económicos negativos para las familias y los pequeños negocios que dependen de esa venta diaria.

Profeco explicó que su rol es proteger al consumidor y vigilar prácticas comerciales, pero que las cuestiones de inocuidad alimentaria corresponden, en gran medida, a autoridades sanitarias como COFEPRIS y a las normativas municipales sobre manejo de alimentos. En la práctica, eso significa que una tortilla vendida en una hielera no es en sí misma motivo de multa, salvo que se demuestre falta de higiene, información falsa al consumidor o riesgo sanitario.

Para quienes venden y compran tortillas, la recomendación es clara: mantener buenas prácticas de conservación y venta, señalar claramente precios y pesos, y ofrecer condiciones limpias. Para las autoridades, Profeco subraya la importancia de que cualquier medida nueva considere el impacto económico en cadenas cortas de suministro y en el bolsillo de las familias.

Limitar la venta en tienditas o el reparto a domicilio puede sonar a simple regulación sanitaria, pero en la práctica puede ser un golpe para las personas que obtienen ingresos diarios de esa actividad y para consumidores que cuentan con ese servicio. Es el mismo efecto que tendría cerrar una vía de venta vecinal: menos acceso y más costos.

En ese sentido, la solución que propone Profeco y recomiendan otras voces del sector incluye acciones concretas y menos punitivas: campañas de capacitación para vendedores, protocolos sencillos de higiene, campañas informativas para consumidores y coordinación entre Profeco, COFEPRIS y gobiernos locales para inspecciones puntuales que prioricen la salud sin asfixiar los negocios familiares.

Si tienes una tiendita, trabajas en reparto de alimentos o eres consumidor preocupado por la calidad de las tortillas que compras, Profeco exhorta a presentar denuncias cuando haya prácticas abusivas o productos en mal estado. También es útil exigir información clara sobre precios y pesos al momento de la compra.

En resumen, por ahora no hay multas automáticas por vender tortillas en hieleras, pero sí hay responsabilidades: la salud pública y el derecho a una información clara están por encima de la forma en que se ofrece el producto. Profeco hace un llamado a proteger tanto a consumidores como a los pequeños comercios que sostienen el abasto diario de las comunidades.

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