Protesta por incendio en relleno sanitario paraliza aeropuerto de puerto escondido

Habitantes de Bajos de Chila cierran accesos y exigen atención por contaminación tras conflagración en el basurero

Durante la mañana, vecinos de la agencia municipal Bajos de Chila bloquearon el acceso al Aeropuerto de Puerto Escondido para exigir respuestas ante la contaminación que, dicen, dejó el incendio reciente en el relleno sanitario cercano. La acción obligó a la suspensión temporal de operaciones y generó filas de vehículos y pasajeros varados, según reportes de Quadratín.

«El aire se llena de humo, los niños han amanecido con tos y mareos; no podemos esperar a que esto se normalice sola», dijo una vecina que participó en la protesta. Habitantes reclaman medidas inmediatas: limpieza del sitio, monitoreo de la calidad del aire y una solución definitiva para la disposición de residuos que evite incendios recurrentes.

Para la comunidad, el conflicto toca lo cotidiano: además de la salud, la interrupción del aeropuerto afecta el transporte, el trabajo y el pequeño comercio que depende del flujo de visitantes. «Esto no es solo basura, es nuestra vida aquí», señaló otro residente, en palabras recogidas por Quadratín.

Autoridades municipales y personal del aeropuerto dialogaron con los manifestantes en el lugar. Según Quadratín, se acordó inicialmente abrir una mesa de trabajo para revisar daños y establecer medidas provisionales, aunque los vecinos piden plazos y compromisos concretos y supervisión independiente.

El problema del relleno sanitario en Bajos de Chila refleja fallas más amplias en la gestión de residuos: falta de mantenimiento, control y recursos para manejo seguro. Los incendios en este tipo de instalaciones no solo generan molestias; liberan contaminantes que impactan la salud respiratoria y el ambiente local. Una metáfora simple: el humo no respeta cercas, llega a las escuelas, a las casas y al aire que respiran los niños.

Organizaciones vecinales proponen medidas prácticas: inspección técnica inmediata del sitio, atención médica para las personas afectadas, reubicación temporal de residuos que representen riesgo, y un plan de gestión de residuos con participación ciudadana y recursos estatales. También piden que cualquier solución vaya acompañada de información clara y accesible para la comunidad.

Es momento de que las instituciones actúen con transparencia y con la urgencia que exige la situación. Desde la mirada vecinal, la confianza se gana con hechos: limpiar, monitorear y prevenir. Como reporta Quadratín, la protesta mostró que la gente está dispuesta a levantar la voz hasta que haya respuestas claras.

Qué sigue

La mesa de trabajo anunciada debe fijar plazos y responsables. Los vecinos esperan que el gobierno municipal y las autoridades estatales informen públicamente los resultados de cualquier estudio de calidad del aire y los pasos para evitar nuevos incendios. Mientras tanto, la recomendación más cercana es proteger a las personas vulnerables: niños, ancianos y quienes tienen problemas respiratorios.

Esta es una historia que combina salud pública, gestión urbana y derechos ciudadanos. La respuesta inmediata será la prueba de cómo se prioriza la vida cotidiana frente a un problema que, por mucho tiempo, se manejó como si no fuera de todos.

Fuente: Quadratín

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