Oaxaca refuerza sus lenguas: Ileo cierra febrero con más de 1,800 participantes

Oaxaca de Juárez, Oax. 2 de marzo de 2026. — Con la conclusión de las actividades de «Febrero, Mes de las Lenguas Madres», el Instituto de las Lenguas de Oaxaca reportó que más de 1,811 personas tuvieron contacto directo con talleres, conversatorios y cursos pensados para visibilizar y dignificar las lenguas indígenas del estado.

Según el Instituto de las Lenguas de Oaxaca (ILEO), las acciones realizadas durante febrero buscaban no solo enseñar palabras, sino fortalecer la transmisión intergeneracional: encuentros entre jóvenes, personas mayores y docentes que funcionaron como puentes para recuperar canciones, modos de nombrar el territorio y recursos didácticos en lenguas originarias.

Para muchas comunidades, estas actividades son más que un evento cultural: son herramientas concretas que impactan la vida cotidiana. Una docente participante explicó que los talleres le permitieron incorporar recursos en zapoteco en su aula, lo que facilita que niñas y niños reconozcan su lengua como parte de la escuela y de la casa. En palabras de otra asistente, «cuando una abuela y una alumna cantan en la misma lengua, se refuerza lo aprendido; no es nostalgia, es enseñanza».

El balance del ILEO reconoce avances claros: recuperación de materiales educativos, formación de mediadores lingüísticos y mayor visibilidad en espacios públicos. Pero también admite retos persistentes. La transmisión de lenguas enfrenta la migración, la presión del castellano en la educación formal y la necesidad de presupuesto sostenido para formar docentes bilingües y producir materiales adaptados a cada variante.

En un contexto donde las lenguas no solo nombran objetos sino redes de saberes, el ILEO apuesta por políticas de largo plazo que incluyan apoyo a proyectos comunitarios, incorporación curricular y producción de contenido digital accesible. Estas medidas, dice el instituto, deben articularse con gobiernos municipales, secretarías de educación y organizaciones civiles para garantizar continuidad más allá de un mes conmemorativo.

La experiencia de febrero deja una lección práctica: las lenguas viven cuando se usan. Mantenerlas requiere inversión pública, reconocimiento social y espacios cotidianos donde hablar, contar e imaginar en la propia lengua. Si Oaxaca quiere consolidarse como territorio de lenguas vivas, el desafío es convertir la visibilidad en política pública sostenida y en prácticas diarias dentro de casas, escuelas y mercados.

El ILEO anunció que continuará promoviendo actividades a lo largo del año y que abrirá convocatorias para proyectos comunitarios. Para quienes participan, la invitación es clara: aprender y enseñar, escuchar a las y los mayores y crear nuevos usos para las lenguas en la vida urbana y rural.

Fuente: Instituto de las Lenguas de Oaxaca (ILEO).

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