Detienen a «El Mencho» y crece la tensión; empresarios piden mantener la ruta económica
El presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) de Tijuana admite un golpe momentáneo a la imagen del país, pero confía en la recuperación turística y económica.
Por Alejandro García
La detención de Nemecio Oseguera Cervantes, conocido como «El Mencho», anunciada por autoridades federales, encendió ayer una mezcla de alivio e inquietud en la frontera norte. La Fiscalía General de la República (FGR) confirmó el operativo, y desde el primer momento sectores empresariales y sociales empezaron a medir el posible impacto en la seguridad, la inversión y el turismo.
El presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) Tijuana reconoció que la noticia puede afectar de forma momentánea la percepción internacional de México como destino seguro, pero pidió prudencia y cambios de rumbo: «Esto no es excusa para detener proyectos ni para entrar en pánico; necesitamos reforzar la seguridad y mantener la confianza», dijo en una entrevista con este diario.
En la calle, comerciantes y trabajadores del sector turístico narran dos realidades: por un lado, la esperanza de que la captura reduzca la presión criminal; por otro, la preocupación por posibles reacomodos violentos entre grupos delictivos. Analistas en seguridad consultados por este diario recuerdan que la caída de un liderazgo suele destapar tensiones locales que requieren respuesta rápida y coordinada del Estado.
Empresarios locales, organizados en el CCE Tijuana, pidieron al Gobierno federal coordinación con autoridades estatales y municipales para garantizar la protección de inversiones y la operatividad de los puertos y cruces fronterizos. La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) informó que desplegará patrullajes adicionales y canales de comunicación con cámaras empresariales.
Más allá del operativo, la discusión pública se centró en dos obligaciones: la primera, garantizar el debido proceso y la transparencia de las averiguaciones que la FGR inició; la segunda, fortalecer políticas públicas que reduzcan la vulnerabilidad social que alimenta el crimen organizado. En ese segundo frente, representantes de organizaciones civiles señalaron la necesidad de invertir en educación, empleo y programas sociales, pasos que según ellos disminuyen el caldo de cultivo delictivo a mediano plazo.
Para los pequeños negocios del centro de Tijuana, la instrucción de los líderes empresariales suena a llamado a la calma: mantener reservas, reforzar medidas de seguridad privadas y hablar con sus clientes. «Si se cae la confianza, cae el gasto y nos afecta a todos», comenta un restaurantero que pidió no revelar su nombre.
La captura de un capo de esta magnitud suele ser un punto de inflexión. Que se convierta en una oportunidad para mejorar la seguridad y la justicia dependerá, en buena medida, de la capacidad del Estado para proteger a la población, comunicar con claridad y acompañar la recuperación económica. Como señaló el CCE Tijuana, es momento de no perder el rumbo: actuar con firmeza contra la ilegalidad y, al mismo tiempo, apostar por políticas que fortalezcan la vida cotidiana de la comunidad.
Este diario seguirá el desarrollo de los hechos y las respuestas institucionales, con atención a la transparencia de las investigaciones de la FGR y a las medidas que adopten autoridades y empresarios para garantizar la tranquilidad de la región.
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