Programa de vivienda apuesta por 1.8 millones de hogares; Sheinbaum entrega casas en Monclova

Monclova, Coahuila. — La Presidencia de la República informó que el programa Vivienda para el Bienestar avanza con entrega de casas en distintos estados y que, en el sexenio, la meta es construir 1.8 millones de viviendas. Este martes la presidenta Claudia Sheinbaum encabezó la entrega de unidades en Monclova, en un acto donde llamó al programa “el más ambicioso en la historia de México”, según notas de la propia Presidencia.

En lo que va de 2026, la Jefa del Ejecutivo Federal ha entregado 738 viviendas en diez entidades. De acuerdo con la información oficial, las entregas se distribuyen así: 48 en Michoacán, 200 en Veracruz, 44 en Tamaulipas, 64 en Yucatán, 96 en Chiapas, 80 en Quintana Roo, 48 en Sonora, 53 en Nuevo León, 45 en Zacatecas y 60 en Coahuila. La Presidencia detalla que las casas están dirigidas a familias en situación de vulnerabilidad y que buscan mejorar condiciones de vida, reducir hacinamiento y garantizar condiciones básicas de salud y seguridad.

En Monclova, beneficiarias y beneficiarios mostraron alivio y expectativas. Una vecina del nuevo fraccionamiento dijo a este medio que ahora podrá dejar de pagar rentas elevadas y empezar a ahorrar para la escuela de sus hijos. Para muchas familias, una vivienda propia significa también estabilidad para planear el futuro y acceder a servicios básicos que hasta ahora eran precarios.

Los datos oficiales, sin embargo, invitan a matizar. Alcanzar 1.8 millones de viviendas requiere logística, presupuesto y coordinación con estados y municipios. La Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) aparece como la dependencia encargada de normar y supervisar los proyectos; fuentes de la Presidencia indican que se emplearán recursos combinados por instrucciones del Ejecutivo y con participación de gobiernos locales.

Especialistas en urbanismo y organizaciones civiles consultadas por este periódico subrayan avances pero también retos: asegurar la calidad constructiva, dotar de infraestructura —agua, transporte, servicios de salud y escuelas— y garantizar la tenencia segura del suelo. Al entregar casas, el desafío no termina; es necesario que los nuevos asentamientos sean integrados a la ciudad y no queden aislados sin oportunidades laborales ni servicios públicos.

La Presidencia ha enfatizado el enfoque social del programa: prioridad a familias de bajos ingresos, reparación de viviendas y apoyos para quienes viven en condiciones de riesgo. Pero desde la sociedad civil se pide transparencia en los padrones de beneficiarios, mecanismos claros de asignación y auditoría pública de recursos para evitar discrecionalidades.

La entrega en Monclova representa un avance tangible para quienes recibieron llave y techo, pero el balance final del programa dependererá de su capacidad para combinar cantidad con calidad, accesibilidad urbana y rendición de cuentas. Como informó la Presidencia de la República, los números son ambiciosos; ahora toca a gobiernos, sociedad y ciudadanía vigilar que esas cifras se traduzcan en hogares dignos y comunidades con futuro.

Fuente: Presidencia de la República y Sedatu. Reporte de campo del periódico.

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