Manos campesinas ponen el café mexicano en la vitrina de Berlín

En un pasillo de Fruit Logistica, la feria internacional de productos frescos en Berlín, los sobres y tazas de café mexicano llamaron la atención no por una campaña publicitaria, sino por su aroma. Sembradoras y sembradores del programa Sembrando Vida, dependiente de la Secretaría de Bienestar, llevaron muestras y perfiles sensoriales que combinaron notas a cacao, flores y cítricos, y que despertaron el interés de compradores europeos y tostadores especializados.

La presencia mexicana en la feria no fue anecdótica: productores explicaron que participar significó mostrar el resultado de prácticas agroforestales y técnicas de beneficio que reducen el uso de químicos y mejoran la calidad en taza. Según representantes del propio programa Sembrando Vida, la apuesta es sumar valor en origen para que el precio del café beneficie directamente a las familias campesinas.

En Berlín, compradores comentaron que los cafés presentados destacaron por su trazabilidad, algo cada vez más demandado en los mercados internacionales. La feria Fruit Logistica sirvió como punto de encuentro para cerrar contactos, conocer requisitos de empaque y explorar certificaciones que faciliten el acceso a nichos de alto valor, como el mercado de cafés especiales.

El avance, sin embargo, tiene límites. Productores y técnicos señalaron retos concretos: los costos de certificación, la logística de exportación, la volatilidad de precios internacionales y los efectos del clima en fincas de pequeña escala. También subrayaron la necesidad de más inversiones en infraestructura de beneficio y en programas de formación técnica para jóvenes rurales, para evitar el desplazamiento hacia la ciudad.

Desde una perspectiva pública, la experiencia en Fruit Logistica abre una lectura política: colocar café mexicano en vitrinas internacionales exige continuidad en políticas públicas que impulsen cadenas productivas justas. Organizaciones sociales y algunas cooperativas han propuesto combinar apoyo estatal con mecanismos de asociatividad, de modo que la comercialización no dependa únicamente de intermediarios.

Para consumidores y compradores interesados, la recomendación es clara: buscar trazabilidad y pagar precios que reflejen el trabajo campesino. Para autoridades, la lección es que la internacionalización del café puede ser una oportunidad para mejorar condiciones rurales si se acompaña de políticas coordinadas entre la Secretaría de Bienestar, los gobiernos estatales y los propios productores.

En resumen, la experiencia de Sembrando Vida en Berlín mostró que el café mexicano tiene materia prima y sabiduría campesina; ahora falta traducir ese reconocimiento en mejores ingresos y en mayor sostenibilidad para las familias que lo cultivan.

Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por Agencia Oaxaca