Falta de escrituras afecta a 10% de las viviendas en la capital
En la zona metropolitana de Oaxaca, una de cada diez viviendas carece de escritura, mientras que, en los 27 municipios de los Valles Centrales, la inseguridad jurídica se ha convertido en una carga cotidiana para muchas familias. Además, una de cada seis casas permanece deshabitada, un reflejo de la incertidumbre sobre la propiedad y el uso del suelo, según un reportaje de El Imparcial de Oaxaca.
Para quienes viven sin escritura, la casa funciona como un bien a medias: sirve para dormir, pero no para tramitar créditos, heredar con claridad o mejorar servicios básicos. Vecinos consultados por este medio relatan que, ante la falta de títulos, temen invertir en arreglos, regularizar agua o electricidad y quedan fuera de programas de vivienda.
La falta de documentación tiene causas diversas: lotificaciones informales, herencias sin avalúo ni testamento, trámites costosos y, en algunos casos, procesos administrativos lentos. En las localidades rurales y las agencias municipales de la capital, la mezcla de normas comunales y procedimientos estatales complica aún más la regularización.
El resultado no es solo legal; tiene impacto social y económico. Casas deshabitadas empujan la depreciación de barrios, reducen la oferta de vivienda asequible y complican la planificación urbana. Para muchas familias, la posibilidad de acceder a un crédito o a servicios municipales se vuelve una puerta cerrada.
Expertos y organizaciones civiles citadas por El Imparcial de Oaxaca señalan que la solución pasa por procesos simplificados de regularización, asesoría legal gratuita y programas públicos que prioricen a las personas más vulnerables. Hay iniciativas federales y estatales para regularizar predios, pero su alcance y ejecución varían y, en muchos casos, no llegan con rapidez a las comunidades.
Desde una perspectiva práctica, lo que proponen activistas y especialistas es claro: protocolos más sencillos para obtener escritura, campañas de información comunitaria, ventanillas únicas en los municipios y apoyo legal para casos de herencia y conflictos de tenencia. Estos pasos buscan transformar una casa sin papeles en un hogar con certezas, donde invertir en mejoras deje de ser un riesgo.
La política pública debe atender este tema con urgencia porque detrás de las cifras hay familias que buscan mejorar su calidad de vida. Que una vivienda no tenga escritura no solo es un dato estadístico; es la diferencia entre seguridad y precariedad, entre poder pasar la casa a la siguiente generación o perder ese derecho.
Mientras tanto, las comunidades pueden organizarse para exigir transparencia en la gestión, aprovechar asesorías gratuitas y acercarse a las oficinas municipales para conocer programas de regularización. La participación ciudadana y la coordinación entre autoridades y organizaciones serán clave para que la casa deje de ser un bien a medias.
Fuente: El Imparcial de Oaxaca.
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