Crianza respetuosa y derechos humanos llegan a escuelas con apoyo del IEEPO
Escuchar, acompañar y educar con respeto fue el eje de jornadas formativas que llevaron herramientas a comunidades escolares. Según el IEEPO, la estrategia busca transformar la vida de niñas, niños y adolescentes.
Oaxaca. Con la idea de que la educación también sucede en casa y que la escuela debe ser un espacio de protección y diálogo, el Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) impulsó una serie de actividades orientadas a la crianza positiva y la promoción de los derechos humanos en comunidades escolares. El director general, Emilio Montero Pérez, señaló que escuchar y acompañar sin violencia es una prioridad institucional.
Las jornadas, organizadas por personal del IEEPO en coordinación con docentes, madres y padres de familia, incluyeron talleres prácticos sobre comunicación respetuosa, resolución pacífica de conflictos y reconocimiento de derechos de niñas, niños y adolescentes. Los organizadores explicaron que la intención no es solo transmitir conceptos, sino ofrecer herramientas concretas: ejercicios de escucha activa, dinámicas para el manejo de emociones y guías para intervenir ante situaciones de riesgo o violencia.
“No se trata de imponer recetas; se trata de cambiar hábitos cotidianos que marcan la vida de los chicos”, dijo uno de los facilitadores durante una sesión informativa, citada por el IEEPO. En varios planteles, docentes señalaron que las estrategias ayudan a mejorar el clima escolar y a reducir incidentes de maltrato y exclusión.
Especialistas invitados recordaron que la crianza positiva es compatible con la protección de los derechos humanos y con la construcción de entornos seguros. Señalaron, además, que la formación debe ser continua y adaptada a contextos rurales y urbanos, donde las dinámicas familiares difieren y requieren respuestas distintas.
Aunque hay avances, la lectura crítica de la iniciativa también revela retos. Padres y docentes consultados coincidieron en la necesidad de acompañamiento a largo plazo, recursos materiales y políticas que conecten la escuela con servicios de salud y atención social. El IEEPO, según informó, pretende dar seguimiento a estas acciones y ampliar la cobertura, pero reconoció que la implementación en comunidades dispersas todavía enfrenta limitaciones logísticas.
Desde un enfoque ciudadano, expertos convocados por el instituto subrayaron la importancia de involucrar a la propia comunidad: formar comités escolares, abrir espacios de discusión y medir resultados con indicadores sencillos, como la percepción de seguridad y la disminución de sanciones disciplinarias. Estas medidas ayudarían a traducir los talleres en cambios reales.
La apuesta del IEEPO refleja una tendencia más amplia: entender la educación como práctica integral que incluye la crianza y la garantía de derechos. Para que esa visión no quede en palabras, fuentes del instituto y actores locales coinciden en que hacen falta recursos, seguimiento y participación continua de madres, padres y docentes.
Queda en manos de las comunidades y de las autoridades transformar estas jornadas en hábitos cotidianos. Como dijo Emilio Montero Pérez en la presentación, citada por el IEEPO, “escuchar y respetar es el primer paso para educar en libertad”. La propuesta ahora es comprobar en el día a día escolar que ese paso se convierta en camino.
Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por Agencia Oaxaca
