Profesor narra cómo salvó su vida tras romperse el cable de una panga en Usila

Usila. Un docente relató a Quadratín el instante en que el cable que sujetaba la panga se rompió mientras era trasladado rumbo a sus clases, y cómo logró salir con vida de lo que describe como «unos segundos que parecieron eternos». Su testimonio pone en foco la precariedad del transporte fluvial en comunidades que dependen de él para acceder a la escuela y al trabajo.

Según la narración del profesor, todo ocurrió de manera repentina: escuchó un crujido, la embarcación perdió la sujeción y cayó al agua. Con claridad y sin dramatismos, explicó que se aferró a piezas de la panga y contó con la ayuda de otras personas para volver a la orilla. «Lo único en lo que pensaba era en no perder la calma y en que tenía que llegar a dar mis clases», dijo a Quadratín.

Este tipo de incidentes refleja problemas concretos: materiales envejecidos, mantenimiento insuficiente y falta de protocolos de seguridad que pongan en riesgo a quienes usan barcos pequeños como medio cotidiano de transporte. Para el profesor, la experiencia no sólo fue un susto personal sino una alerta sobre la vulnerabilidad de comunidades enteras cuyo acceso a la educación y al empleo depende de estas rutas.

Desde un enfoque práctico y solidario, vecinos y docentes han pedido a las autoridades locales y estatales inspecciones regulares, mantenimiento de cables y embarcaciones, y que se doten chalecos salvavidas y mecanismos de emergencia en los traslados. La comunidad también plantea alternativas colectivas: organizar turnos de acompañamiento en los cruces más expuestos y buscar recursos para mejorar la infraestructura.

La narración del profesor, publicada por Quadratín, invita a reflexionar sobre el costo humano de la falta de inversión en servicios básicos. No se trata sólo de evitar percances aislados, sino de garantizar que maestras, maestros y familias puedan moverse sin poner en riesgo su integridad. Igual de urgente es que las instituciones responsables atiendan estos reclamos con planes concretos y presupuesto visible.

El testimonio deja una enseñanza sencilla y potente: la seguridad cotidiana salva vidas. Ahora corresponde a las autoridades y a la sociedad organizada transformar ese aprendizaje en acciones que prevengan otra emergencia similar.

Contenido y material gráfico conforme a lo difundido por Oaxaca Quadratin