Cuesta de enero 2026 pega más fuerte: suben refrescos y cigarros por aumento del IEPS

La autoridad fiscal insiste en que, más allá de la recaudación, los llamados “impuestos saludables” buscan reducir el consumo de productos nocivos. En tienditas y supermercados ya se siente el ajuste en el bolsillo.

Oaxaca, 8 de enero de 2026. Desde el arranque del año, las compras sencillas de la semana parecen costar más. El Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) aplicado a bebidas azucaradas y productos del tabaco subió, y los precios se reflejan en la caja: latas de refresco, botellas y cajetillas de cigarros tienen incrementos que van de unos pocos pesos hasta cambios más notables en presentaciones grandes.

En recorridos por mercados y tiendas de la ciudad, consumidores y comerciantes confirmaron el impacto. «Antes vendía una caja de refrescos a X pesos, ahora me piden más y a la gente le pesa», comentó una vendedora de un barrio popular que prefirió no decir su nombre. En una cadena de supermercados el precio en anaquel de algunas bebidas subió lo suficiente como para que familias opten por reducir compras o cambiar a versiones más económicas.

La Secretaría de Hacienda y Crédito Público ha planteado que el aumento del IEPS no sólo busca ingresos para el erario. Según argumentos oficiales, estas medidas —también llamadas impuestos saludables— intentan desalentar el consumo de productos que producen daño a la salud, como bebidas azucaradas y tabaco, y así reducir enfermedades relacionadas con la obesidad y el tabaquismo.

Organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud han señalado que los impuestos al tabaco y bebidas azucaradas son herramientas efectivas para bajar el consumo. Sin embargo, académicos y organizaciones civiles advierten que, sin medidas complementarias, estos impuestos pueden ser regresivos: afectan proporcionalmente más a las familias de ingresos bajos.

Por eso la discusión pública se centra en dos puntos: primero, cómo se usan los recursos recaudados; y segundo, qué apoyos se ofrecen para que la población pueda acceder a alternativas más saludables. Expertos recomiendan destinar parte de la recaudación a programas de salud pública, subsidios a frutas y verduras, campañas de educación y apoyo a pequeños comercios que enfrentan la caída en ventas.

En el plano local, autoridades de salud y organizaciones civiles manifestaron que es urgente transparentar los destinos del dinero y poner en marcha programas que protejan a los más vulnerables. Desde el enfoque comunitario se pide más inversión en educación nutricional, en promover huertos urbanos y en asegurar productos saludables a precios accesibles.

La política pública detrás del aumento del IEPS tiene beneficios potenciales en salud a mediano y largo plazo, pero su éxito depende del diseño y la implementación. Si la recaudación se queda en partidas generales sin beneficiar a la población afectada, el costo social será mayor. En cambio, si se canaliza hacia prevención, atención primaria y subsidios, puede convertirse en una palanca real para mejorar la salud pública.

Mientras tanto, en las calles y en los hogares, la «cuesta de enero» se siente como una llamada de atención: ajustar hábitos, comparar precios y exigir claridad sobre el uso de los recursos. El Imparcial de Oaxaca continuará dando seguimiento a cómo se implementan estas medidas y qué respuesta reciben las comunidades afectadas.

¿Qué puede hacer la ciudadanía? Revisar tickets de compra, preguntar en sus localidades cómo se aplicarán los apoyos y participar en foros públicos para vigilar la transparencia en el uso del impuesto.

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