La paz y la gobernabilidad se están convirtiendo en los pilares sobre los que avanza el proceso electoral en Oaxaca, un camino que se distingue por el respeto a los Sistemas Normativos Internos de cada comunidad. Este fin de semana, la jornada electoral ha resonado con el sonido de 333 asambleas celebradas, un número que habla de participación activa y de la voluntad comunitaria en la elección de sus autoridades.
Un fin de semana de democracia directa: 333 asambleas en 14 municipios
La Secretaría de Gobierno (Sego) ha confirmado que durante este fin de semana se están llevando a cabo las elecciones en diversos municipios de Oaxaca, bajo la modalidad de Sistemas Normativos Internos. Específicamente, se han reportado asambleas en 14 municipios, sumando un total de 333 asambleas a nivel estatal. Este proceso, a diferencia de la elección por partidos políticos, permite a las comunidades elegir a sus representantes siguiendo sus propias tradiciones y costumbres, un ejercicio de autogobierno que fortalece la identidad y la cohesión social.
¿Qué son los Sistemas Normativos Internos?
Para quienes no están familiarizados, los Sistemas Normativos Internos (SNI) son las formas en que las comunidades indígenas y afromexicanas en México organizan su vida política, social y económica. Incluyen sus propias leyes, costumbres, procedimientos para elegir autoridades, resolver conflictos y administrar sus recursos. Reconocer y respetar estos sistemas es un mandato constitucional que garantiza el derecho a la libre determinación de los pueblos originarios.
El papel de la paz y la gobernabilidad
El avance de estas elecciones no es casualidad. La Sego ha destacado que la jornada se desarrolla en un ambiente de paz y gobernabilidad. Esto significa que las tensiones y los conflictos, que en ocasiones han marcado procesos electorales anteriores, se han mantenido a raya. La gobernabilidad se refiere a la capacidad de las instituciones para gestionar los asuntos públicos de manera efectiva y legítima. En este contexto, implica que las autoridades salientes y entrantes, así como los ciudadanos, están trabajando para asegurar un proceso ordenado y transparente.
Es como si la comunidad fuera una gran familia, y en lugar de discutir quién llevará las riendas, se sientan juntos, escuchan opiniones y toman decisiones pensando en el bienestar de todos. La paz es el ambiente tranquilo necesario para que esta conversación se dé de forma respetuosa y constructiva.
Un mosaico de tradiciones electorales
Cada una de estas 333 asambleas representa una forma única de democracia. Algunas comunidades practican el «usos y costumbres» que pueden incluir la elección por mano alzada, por aclamación o a través de consejos de ancianos. Otras pueden tener sistemas más complejos que involucran debates públicos y votaciones secretas dentro de la propia comunidad. La riqueza de estos sistemas es precisamente su diversidad, reflejando la pluralidad cultural de Oaxaca.
El impacto en la vida cotidiana
La elección de autoridades bajo los Sistemas Normativos Internos tiene un impacto directo y profundo en la vida de las personas. Los presidentes municipales, síndicos y regidores elegidos de esta manera suelen ser miembros de la propia comunidad, con un conocimiento íntimo de sus necesidades y problemáticas. Esto facilita una gestión más cercana y sensible a las realidades locales, desde la distribución de apoyos hasta la resolución de conflictos agrarios o la organización de festividades tradicionales. Es la forma en que la gente siente que su voz es escuchada y que sus líderes entienden sus preocupaciones diarias.
Retos y compromisos
Si bien el reporte de paz y gobernabilidad es alentador, es importante recordar que los procesos electorales, incluso bajo Sistemas Normativos Internos, pueden enfrentar desafíos. La Sego y las propias comunidades trabajan continuamente para fortalecer la transparencia, la rendición de cuentas y la participación equitativa. El compromiso es asegurar que cada asamblea sea un reflejo genuino de la voluntad popular y que las autoridades electas actúen siempre en beneficio de sus representados.
La celebración de estas 333 asambleas es una muestra clara de que, a pesar de los retos, Oaxaca está apostando por una democracia que respeta sus raíces y fortalece el tejido social. Un camino que, construido sobre la paz y la buena gobernanza, promete un futuro donde la participación ciudadana sea la verdadera protagonista.
